En nuestro país y en América Latina no nos enseñan a movernos con las equivocaciones y el fracaso, desde pequeños nos enseñan a hacer “bien las cosas”, a responder bien las preguntas (”pobre si te equivocas”) y que el fracaso es una situación a la cuál “ojala” nunca nos veamos enfrentados. Pero nos equivocamos infinidades de veces y fracasamos otras tantas. Aprender que el fracaso es parte de la vida y cultivar un estilo que te permita retomar fuerzas para emprender nuevamente son habilidades esenciales en esta época. Generar un espacio social donde el fracaso no sea la muerte social y/o económica, si no un aprendizaje para emprender es tarea de todos.
Humberto Maturana propone en su texto Modo de vida y cultura tres nuevos derechos fundamentales, uno de ellos “El derecho a equivocarse, el derecho a cometer errores. Pienso que el derecho a equivocarse es fundamental, porque si uno no tiene derecho a equivocarse no tiene cómo corregir los errores porque no tiene cómo verlos. Los sistemas autoritarios jamás se equivocan, porque para equivocarse uno tiene que aceptar que no es autoridad. Tiene que aceptar que no es dueño de la verdad. Por esto el derecho a equivocarse es un derecho fundamental”.
Cuantos de nosotros hemos fracasado o conocemos a amigos que han fracasado, algunos han logrado realizar nuevos emprendimientos y otros han quedado en el camino o han desistido. Uno de los enemigos más grandes del emprendimiento es el temor a quedar en el camino si se fracasa, si bien no hay seguridad que tu negocio vaya a ser un éxito, si es posible generar un ambiente menos adverso al fracaso. Por eso el proyecto que desarrollarán Octantis, el IESE de Barcelona, y el Foro Chileno Pro Innovación desarrollaron -con apoyo del BID- es tan relevante.
Aquí les dejo una nota de El Mercurio que da cuenta de este proyecto.
El Mercurio
Domingo 11 de marzo de 2007
Por Beatriz Veloso Hirata
Proyecto piloto que podría replicarse en América Latina:
Hay vida después del fracaso
Un emprendedor logra ser exitoso tras dos intentos fallidos, en promedio. Para aprovechar la experiencia de los que quiebran, estimular a que otros se aventuren nuevamente y salvar a los que estén al borde de la crisis, surge esta iniciativa inédita en el mundo y que empezará en Chile.
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